UNEAC
Por fin han
hecho su aparición las nuevas regulaciones migratorias cubanas.
Conscientes
de que se trata de un tema de la más alta sensibilidad política, el gobierno cubano, ha promulgado el Decreto.
Ley No. 302, Modificativo de la Ley 1312 “Ley de Migración” del 20 de
Septiembre de 1976 y otras regulaciones
relacionadas con ese tema, publicadas en la Gaceta Oficial del martes 16 de
octubre del presente año 2012.
Emerge una nueva estrategia migratoria
Se puede decir, sin temor a equivocaciones,
que el nuevo decreto ley No. 302, y sus implicaciones, representa no solo una modificación
sustancial de las regulaciones hasta
ahora vigentes, sino un verdadero cambio histórico de los
métodos e instrumentos, con que la
migración ha sido manejada por Cuba. Sin embargo, la Comisión de Derechos Humanos dice que se
trata de un cambio cosmético con efecto mediático, con lo que incrementa su
desprestigio ante la población cubana, que ha reconocido de manera general el cambio migratorio como sustancial.
Las
medidas migratorias representan
primero que todo, un
desafío inteligente y sustancial al carácter agresivo con
que Estados Unidos ha manejado la política migratoria hacia Cuba en los
últimos más de cincuenta años. Es posible afirmar, por lo tanto, que se ha
entrado en un nuevo periodo histórico de las relaciones migratorias, desde la
perspectiva cubana.
Las regulaciones migratorias que ahora toman
cuerpo en el Decreto –ley No. 302,
asumen consideraciones políticas, arrebatan la iniciativa a la administración
estadounidense y desbordan el
contexto de la política migratoria
norteamericana, situando a ese gobierno en la obligación de reanalizar
las condiciones en que se ha
tratado a Cuba hasta ahora, debido
a las razones fundamentales siguientes:
-
El
problema migratorio es enfrentado por Cuba,
no es para responder a la
agresividad de la política norteamericana como cuestión reactiva, a la Ley de Ajuste Cubano, ni a la política
de“/pies secos y pies mojados”. No tiene tampoco un alcance limitado, sino que
traza una política propia, con la independencia
de quien sitúa en primer plano
las necesidades del país y no las de la confrontación ya histórica, que
no ha tenido solución alguna. Cuba ha virado el tablero. Veamos ahora qué hace
Estados Unidos, que por lo pronto, parece que se quedará en el mismo lugar,
aunque no parece que les resulte posible.
-
Se
parte de que la dinámica migratoria entre Cuba y Estados Unidos, ha pasado a
una nueva etapa, en la cual, Cuba no está sujeta a la simple
resistencia de la política
norteamericana, como un asunto que afecta su seguridad nacional, sino que puede adoptar sus propias
iniciativas políticas, con independencia
de las actitudes que Estados Unidos pueda o no
asumir como respuesta.
-
El
país asume con determinación e
inteligencia, las contradicciones que aun pueden producirse entre
flexibilidades y derechos, al verse obligado
a defender su capital humano del “robo”de que ha sido objeto durante
todos estos años. Pero lo cierto es que
era Cuba, con su carta de invitación y
el permiso de salida, la que aparecía
como el obstáculo a vencer. Será Estados
Unidos ahora, si no otorga las visas, quien quede como el “malo de la película” .Tampoco es
posible hacerse ilusiones, pensando que todo esta resuelto, pues si no hay visado no hay viaje, aunque no haga
falta carta de invitación, ni el permiso de salida.
-
El
país asume de una manera abierta la atención, tratamiento y defensa de sus emigrados, considerándolos paulatina y definitivamente parte de la
nación y proponiéndose regularizar, sistematizar y defender la emigración, asumiendo las
ventajas y desventajas internas y
externas que ello representa, pero con
la conciencia plena de que sus emigrados deben ser objeto de un tratamiento
político justo y pleno en
derechos.
-
El
país comienza a tratar con amplitud, el derecho de todos sus ciudadanos
a viajar por el mundo, e instalarse donde deseen, aunque para ello, aun tenga
que asumir regulaciones proteccionistas,
muy realistas por cierto,
que todavía limitan el derecho de algunos ciudadanos a emigrar libremente en el momento en que lo
deseen.
-
Con
las regulaciones que ahora se asumen, aunque arrastrando todavía ciertas
limitaciones de temporalidad, el
país contribuye sobremanera a situar a
sus ciudadanos paulatinamente fuera de
la condición que han debido sufrir, de
ser considerados siempre como
potenciales emigrados. Situación que de todos modos, se mantendrá sobre los viajeros cubanos, para la obtención de los
visados, pero que irá desapareciendo, en
la misma medida en que el proceso migratorio o el simple viaje al exterior, se
vaya convirtiendo en un fenómeno normal
para cualquier ciudadano cubano.
-
El
cubano que desee viajar por cualquier motivo ya podrá experimentar el beneficio
de la disminución del costo de los tramites de viaje. Aunque el pasaporte
costará un poco más.
-
El
aspecto financiero beneficia a una parte
mayoritaria de la ciudadanía y a ciertos
sectores de la población, por su todavía
limitada presencia entre los emigrados (población negra y mestiza),
receptora de menos remesas y de menos familiares en el exterior de los cuales
recibir apoyo.
-
La
extensión a 24 meses del plazo de estancia en el exterior, prorrogables a 24
más, permite al ciudadano, considerar la
posibilidad de estar un tiempo en el exterior sin romper el vínculo con el país. e incluso
obtener el permiso de residencia en el exterior. Tal medida representa un salto sin
precedentes frente a la “partida sin retorno”, antes vigente.
Tales consideraciones antes apuntadas, se apoyan en los beneficios que para los cubanos residentes en el país
tienen las nuevas regulaciones. Entre ellas, las más importantes:
-Se elimina el permiso de salida, por
lo que consecuentemente no es necesario pagar los 150 cuc que costaba, lo cual
a su vez, simplifica los trámites
de viaje
-Se elimina el requisito de tener
carta de invitación de un ciudadano o institución del país a que se pretende
viajar. Lo cual elimina también, para el
trámite personal, el pago de
dicho documento que fluctuaba entre 200 y 400 dólares o su equivalente en la
moneda del país que invitaba.
-Se autoriza la salida de los menores
de edad, según se desprende del texto de algunos artículos.
-Es posible permanecer en el exterior
por un plazo de 24 meses, prorrogables a 24 mas, con la obligación de pagar solo la prórroga que exceda los
primeros 24 meses. Es solo a partir de los 25 meses que una persona será
considerada emigrada, aunque por razones
justificadas se podrá
extender la estancia.
- Se puede solicitar la residencia en
el exterior por tiempo indefinido, por mantener una unión matrimonial,
formalizada o no, con ciudadanos extranjeros, o por otras situaciones
familiares y humanitarias excepcionales. Ese status también puede
ser otorgado a los padres, e
hijos menores de edad que lo deseen.
-
Se
deroga la nacionalización a favor el
estado cubano de los bienes, derechos
y acciones de los que se ausentaran con carácter definitivo del país. Lo
cual tiene un alto significado económico,
tanto para el que decide emigrar como para su familia. Respecto a esto
parece estar rodando la errónea
interpretación de que los que se han marchado definitivamente del país pueden
reclamar sus propiedades. El Decreto- Ley No.32
se está refiriendo a los que
emigren definitivamente a partir del 14 de enero del 2013, no a
los que ya han emigrado antes.
-
Los
graduados de cursos diurnos de la educación superior puede ser autorizados a viajar por asuntos personales, lo que antes
no era permitido, hasta que no cumplieran el servicio social.
Con posterioridad al lanzamiento del
Decreto-Ley No. 302, se anunciaron algunas medidas adicionales. Estas
son las siguientes:
-Se normaliza la entrada temporal al país de
quienes emigraron ilegalmente después de los Acuerdos Migratorios de 1994, si
han transcurrido más de 8 años de su salida.
-Se normaliza la entrada temporal al país de los
profesionales de la salud deportistas de
alto rendimiento que abandonaron el país
luego de 1990, si han pasado 8 años de ese hecho. Exceptuándose, por
razones de defensa y seguridad, quienes salieron por la Base Naval de
Guantánamo.
- Se amplían las causas de repatriación, para los
que salieron del país con menos de 16 años y también por razones humanitarias.
-Se regularizan las visitas de los emigrados
ilegales con menos de 16 años, en cuyo caso no tienen que esperar los ocho
años.
Estos
anuncios a posteriori¸ son una clara señal
de que se continuaran emitiendo nuevas regulaciones según esta vayan siendo concretadas .Por lo que es posible esperar hacia el
futuro que lo que regula el Decreto-Ley 32 se continuará ampliando.
LA NUEVA DINAMICA QUE SE ABRE
Las nuevas regulaciones migratorias,
comparadas con las existentes hasta ahora, potencialmente, benefician considerablemente a los cubanos
residentes en Cuba. Sería absurdo decir que se trata de simples cambios cosméticos de intención
mediática. Son cambios, que aunque no totales, son sustanciales, contentivos de oportunidades para continuar avanzando en
la normalización del proceso migratorio desde la perspectiva de la política del país.
Es cierto que aún quedan no pocos pasos para mejorar las relaciones entre el
país y su emigración, pero este proceso también avanza, en la misma medida en que los cubanos de la Isla reciben
facilidades para su traslado al exterior.
Quedan
pendientes algunas cuestiones, sobre los cubanos residentes en el
exterior¸ que tienen que ver más
con asuntos de los derechos que
el país podría otorgar a esos cubanos,
que con cuestiones migratorias propiamente dichas. Considero que tales asuntos se refieren a:
-
Regulaciones
sobre costos de trámites y pasaporte.
-
Otras
regulaciones que faciliten viajar y
permanecer en Cuba.
-
Derechos
de representatividad en el país.
-
Derechos
de ciudadanía a los hijos de cubanos nacidos en el exterior.
-
Derecho
a votar en las elecciones nacionales.
-
Derecho
a la repatriación y a la reunificación
en Cuba.
-
Derecho
a jubilarse en Cuba.
Hay que continuar avanzando por normalizar lo
más posible las relaciones de Cuba con
su emigración. Ahora ayudados por un conjunto de regulaciones que contribuirán a dinamizar el proceso.
Generando respuestas por medio de los consulados sobre los problemas concretos
de los cubanos donde quiera que
estos se encuentren.
Si nos proponemos que las
relaciones entre el país y su emigración
avancen tenemos también que orientar nuestros pasos en las direcciones siguientes:
-Se deben
adoptar medidas que faciliten los trámites migratorios, tanto en
su costo como en la agilidad de los
mismos.
-Hay que acelerar todo lo posible el proceso de repatriación de
los que desean volver al país.
-No es
posible menospreciar los pequeños
capitales que puedan contribuir a
levantar la empresa familiar ya existente. Incluso dando facilidades aduaneras. Pues las medidas que
la aduana cubana adopta ahora parecen
leoninas e irreales.
-hay que acoger a los hijos de emigrados en
las escuelas cubanas.
-hay que facilitar los estudios
universitarios a los hijos de emigrados en Cuba.
-hay que facilitar servicios médicos compitiendo con los altos costos de
Estados Unidos.
-Hay
que tratar de generar alguna forma de turismo cubano-americano.
-Se
deben generar estudios
de postgrado, maestrías, doctorados, con estudiantes cubano-americanos.
-Cuba debe avanzar hacia la búsqueda de
la “emigración circular”, es decir,
hacia la alternativa de vivir dentro y fuera del país al mismo tiempo.
-Las conferencias entre el gobierno cubano
y la emigración deben regularizarse
sobre la base de agendas concretas y chequeos
de su avance.
La nueva política migratoria, auspiciada por
el Decreto-Ley No. 32, genera un tipo de
emigrante mas acorde con las necesidades políticas y económicas del país, pero
si no la atendemos como es debido en el exterior podrían producirse retrocesos. Pues no se
trata de una emigración apolítica y simplemente obediente como algunos piensan. Sino un tipo de emigración que hacia el futuro dispondrá
de mecanismos e instrumentos para
ser más exigente con su país de origen.
Sin dudas las medidas ahora adoptadas por
Cuba, contribuyen a estabilizar y
ampliar las relaciones entre Cuba y su
emigración. Por cuanto, las nuevas regulaciones, hacen que desde Cuba emigren ahora ciudadanos cuyo status se
diferencia sustancialmente de las situaciones en que salieron de Cuba las primeras
oleadas migratorias. En la misma medida en que
las actuales regulaciones, que serán puestas en práctica a partir de
enero del 2013, varían sustancialmente
la forma también en que pueden relacionarse con el país, los
cubanos que a partir de ahora
emigraran de Cuba. Lo cual tendrá
un impacto muy importante en los
anteriores emigrados, dado que
comenzaran a llegar otros, cuyas relaciones con su país de origen ya
quedaran preestablecidas antes de
la partida. Lo cual hacia el futuro servirá para acelerar el cambio que respecto
a Cuba ya se venía produciendo en la emigración actual. Por lo que es posible
preguntarse ¿Como será la emigración
cubana, particularmente, hacia los Estados Unidos en los próximos 30 a 40 años? Sin dudas será
muy diferente de la actual. Dejando de
ser ya paulatinamente un problema para
Cuba, lo será crecientemente para Estados Unidos. ¿Retornaremos a la época en
que La Florida era parte de Cuba?
La Habana, 30 de Octubre de 2012

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