domingo, 16 de julio de 2017

QUIÉRASE O NO NORCOREA ES POTENCIA NUCLEAR

Por Manuel E. Yepe

La política norteamericana de "presión máxima y compromiso" contra la República Democrática Popular de Corea (RPDC) se basa en que Washington no reconoce a esa nación asiática como Estado nuclear.

Pero, ¿por qué es tan importante esto si Corea del Norte, como es sabido por todo el mundo, sí es un Estado nuclear?

Según el Tratado de no proliferación nuclear (TNP), solamente los cinco países que tenían armas nucleares cuando entró en vigor el Tratado en 1970 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Unión Soviética y China), se reconocen internacionalmente como Estados nucleares. El Tratado les obliga a reducir sus arsenales nucleares hasta su eventual eliminación y exige de los demás signatarios que renuncien a la posesión de armamento atómico.

No importa que las cinco potencias nucleares estén, 47 años después, muy lejos de alcanzar su compromiso de desarme y que Estados Unidos esté gastando este año mil millones de dólares en la modernización de su arsenal nuclear. Lo que más interesa a Norteamérica del TNP es el párrafo que precisa que, aparte de los cinco poseedores del arma nuclear reconocidos oficialmente, ningún otro país puede acceder a ella.

Y, por sobre todas las demandas de Washington, la prioritaria es la que parte de que la posesión de armamento nuclear por Corea del Norte y su programa de misiles constituyen una afrenta a esta doctrina y, en consecuencia, como país violador debe ser castigado.

Pero ocurre que hay otros tres países poseedores de armas nucleares que forman parte del TNP y en ello radica la mayor hipocresía en la postura de Estados Unidos, que no objeta que India, Pakistán e Israel posean bombas atómicas.

En  un artículo reproducido por la revista digital Counterpunch, Gregory Elich, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Investigación de Jasenovac y el Consejo Asesor del Instituto de Política sobre Corea, al analizar esta situación, advierte sobre la raíz de este conflicto y sus probables próximas consecuencias.

Cuando comenzó el año, dice Elich, Corea del Norte se hallaba en una posición bastante vulnerable, entre la retórica agresiva de Trump y ciertos importantes aspectos técnicos pendientes de ser puestos a punto en su programa nuclear y misilístico.

Con armas convencionales, Norcorea se considera capaz de disuadir, con la amenaza de grandes daños, a Corea del Sur, pero en un conflicto mayor los estragos a las fuerzas de Estados Unidos serían relativamente leves, sobre todo si Washington lanza un primer fuerte ataque contra la capacidad militar de Corea del Norte.

De ahí que no resulta creíble que lo que la RDPC ha estado probando recientemente sea un misil balístico intercontinental capaz de llegar al territorio de Estados Unidos. Ha sido un misil balístico de alcance medio basado en tierra. Esto confirmaría su estrategia defensiva consistente en demostrar capacidad de lanzar un arma nuclear y aptitud para atacar a aviones de combate de la base naval estadounidense en Guam, así como a un portaaviones frente a las costas coreanas, con los misiles antibuques que recién han estado desarrollando y que destacan por su maniobrabilidad y precisión.

Los norcoreanos han estudiado experiencias de Yugoslavia, Irak y Libia y llegaron a la conclusión de que una pequeña nación que dependa sólo de armas convencionales no puede disuadir un ataque por parte de los Estados Unidos. De ahí que Corea del Norte califique de "medida de legítima autodefensa para proteger la soberanía y la existencia de la nación" a su programa nuclear.

Estados Unidos tiene como principio fundamental de su política exterior de confrontación disponer de condiciones para atacar a cualquier país y evitar que ellos tengan los medios para defenderse.

La necesidad de detener el programa norcoreano de misiles nucleares y de largo alcance de norcoreano no se basa en el temor a que la RDPC lance un misil balístico intercontinental hasta su territorio, sino a que tenga un eficaz elemento de disuasión nuclear cerca de sus costas, con serias implicaciones para su política regional si otros países lo imitaran para afirmar su supervivencia.

Elich argumenta que los recientes lanzamientos de misiles por Corea del Norte no plantean una amenaza a la seguridad de la población estadounidense, como afirman los medios corporativos, sino para los cálculos estratégicos de Estados Unidos en la región.

Para Pyongyang la opción es simple. Si se desnucleariza, corre el riesgo de sucumbir ante el estrangulamiento económico impuesto por Estados Unidos. Si abandona su programa nuclear, se hace más vulnerable a los ataques de Estados Unidos. Y ellos recuerdan el caso de Libia tras el abandono de su programa nuclear.

Estados Unidos anuncia que no entablará conversaciones con Pyongyang a menos que ésta se desnuclearice sin condición previa, lo que, según Elich, cierra toda posibilidad de solución diplomática.

Solo quedaría esperar que el presidente surcoreano, Moon Jae-in, persuada a Estados Unidos a que adopte un enfoque más realista en aras de una solución viable para la disputa nuclear.

La Habana, Julio 13 de 2017

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.


La Cámara Baja de EE.UU. aprueba un presupuesto militar de casi 700.000 millones de dólares

RT  -   16 jul 2017 01:07 GMT

El presupuesto militar para 2018 supera la suma de la petición de la Administración de EE.UU. en 28.000 millones de dólares.

US Army

La Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos ha aprobado un proyecto de ley para el presupuesto militar del año fiscal 2018 de casi 700.000 millones de dólares. 344 congresistas votaron a favor del documento, mientas que 81 se han opuesto al proyecto de ley.

Aunque la Casa Blanca pidió 603.000 millones de dólares para cubrir necesidades militares y otros 65.000 millones de dólares para la realización de operaciones militar en el extranjero —presupuesto que entraña un aumento histórico en defensa—, los congresistas aprobaron una financiación de 696.500 millones de dólares. El presupuesto militar supera la suma de la petición de la Administración de EE.UU. en 28.000 millones de dólares.

El presupuesto militar para 2018 prevé el aumento de los gastos de la defensa antiaérea en un 25% y del sueldo de los militares en un 2,4%.

De momento, el Senado, la cámara alta del Congreso de EE.UU., estudia su propio proyecto de ley del presupuesto militar, que debe ser acordado con el documento aprobado por la cámara baja. Si sale adelante en el Senado, el proyecto de ley será enviado a la Casa Blanca para que lo firme del presidente Donald Trump.


Más gastos militares, menos paz mundial

Mientras el Gobierno de EE.UU. aumenta cada año su presupuesto militar, los fondos para las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU puede afrontar recortes, ya que a finales del pasado mes de junio la Asamblea General de la ONU acordó reducir 600 millones de dólares del presupuesto para este ámbito.

El acuerdo se produce en medio de la presión de la Administración Trump, que aporta más de una cuarta parte del presupuesto anual del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU (DOMP), que se encarga de dirigir las operaciones y trabaja para crear las condiciones adecuadas para una paz duradera en países desgarrados por conflicto. 


CENTENARIO BOLCHEVIQUE: UN LARGO CAMINO

Jorge Gómez Barata

Con luces y sombras, el desarrollo de la especie humana ha sido extraordinariamente exitoso. En unos doscientos mil años, partiendo de cero y sobreponiéndose a dificultades inmensas, el homo sapiens recorrió el largo camino que lo separó de la manada, y lo introdujo en la sociedad. Admitiendo la ayuda de Dios, las culturas y civilizaciones, la espiritualidad y el progreso general, son sus obras. Además de a pensar, hablar y trabajar, la humanidad aprendió a convivir.

Probablemente, por ser el último eslabón en su cadena de éxitos, la convivencia es el capítulo más imperfecto de la andadura humana. Las estructuras de poder, las desigualdades, la pobreza, la intolerancia, así como la preeminencia de unos países sobre otros, que dio lugar a las guerras y las conquistas, al colonialismo, la esclavitud y otras máculas, si bien no prueban el fracaso, son asignaturas pendientes. 

Obedeciendo a reacciones innatas, el hombre creó valores que podían asegurar relaciones felices, pero no evitar que prosperaran actitudes pecaminosas, las principales fueron la codicia, el afán de riquezas, y las estructuras que hicieron posible la explotación de unos hombres por otros. El desinterés y el dinero, la intolerancia y la democracia proceden de un tronco común. Humanos son los reos y los verdugos, los explotadores y los explotados, los que creen y los que blasfeman, los de la derecha, el centro y la izquierda.  

Las desigualdades entre los seres humanos no son solo económicas, ni todas negativas. Desiguales fueron Jesucristo, Buda y Mahoma, hombres y no deidades, creadores de doctrinas enriquecedoras de la condición humana, empeñadas en, por medio de la fe, rectificar las deformaciones entronizadas. De esa pléyade forman parte también los grandes pensadores, liberales y marxistas, sabios, misioneros, patriotas y revolucionarios, que desde diferentes ópticas, con los medios a su alcance, en el momento y lugar que les correspondió, lucharon por la justicia, la libertad y la igualdad.

Entre los más optimistas y ambiciosos figuraron los bolcheviques, la primera y única fuerza política que, con un proyecto planetario, enarboló como meta cambiar el curso de la historia, y construir una nueva sociedad, para lo cual concibieron la idea de, a partir de la toma del poder, suprimir la propiedad privada, generar una nueva economía, introducir nociones propias sobre el estado y el derecho, desmontar la institucionalidad estatal vigente, implantar la dictadura del proletariado, y modificar la cultura, hasta el punto de excluir la fe religiosa. Todo ello implicaba crear códigos éticos y morales, y finalmente un hombre nuevo.

A la desmesura que hizo obviamente irrealizable el proyecto, los equívocos nihilistas, el radicalismo en la liquidación de las estructuras vigentes, la incapacidad para gestionar sus propias propuestas, la creencia de que el poder podía sustituir los consensos, se sumaron la ilimitada agresividad de la reacción mundial que negó toda oportunidad al proyecto y lo confronto con inusitada violencia.

Los bolcheviques no pudieron realizar sus mejores aspiraciones, tampoco los liberales ni los cristianos. Descalificar a unos y exonerar a otros no es riguroso ni honrado, el haberlo intentado honra y legitima. Hay tiempo y camino por andar. El socialismo, la libertad, y la democracia no son cosas del pasado, sino del porvenir. Allá nos vemos.

La Habana, 14 de julio de 2017